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15 septiembre, 2026 a las 17:06 #30086
Nora Veronica Garcia
ParticipanteNora Veronica GarciaEn los años 80, en aquel pequeño jardín privado de Esquel donde todos vestíamos guardapolvos celestes, el sonido del piano resonaba suavemente entre las paredes, invitándonos a subir las escaleras que no llevaba a su casa , un patio, un tobogán. Allí, la calidez incondicional de la docente Silvia quien nos abría el corazón junto a sus propios hijos y nuestros compañeros creaba un ambiente de pura paz y serenidad donde la confianza mutua permitía que el aprendizaje no fuera una obligación, sino un acto vivo de amor. Esa huella tan profunda y afectiva vivida en la infancia fue el verdadero germen que, casi sin darme cuenta, moldeó mi deseo de ser docente, mi vocación y me convirtió en la docente que soy hoy. Garcia Nora Veronica De Rwason Nivel Inicia
15 septiembre, 2026 a las 16:58 #30084Nora Veronica Garcia
ParticipanteNora Veronica GarciaEn los años 80, en aquel pequeño jardín privado de Esquel donde todos vestíamos guardapolvos celestes, el sonido del piano resonaba suavemente entre las paredes, invitándonos a subir las escaleras que no llevaba a su casa , un patio, un tobogán. Allí, la calidez incondicional de la docente Silvia quien nos abría el corazón junto a sus propios hijos y nuestros compañeros creaba un ambiente de pura paz y serenidad donde la confianza mutua permitía que el aprendizaje no fuera una obligación, sino un acto vivo de amor. Esa huella tan profunda y afectiva vivida en la infancia fue el verdadero germen que, casi sin darme cuenta, moldeó mi deseo de ser docente, mi vocación y me convirtió en la docente que soy hoy. Garcia Nora Veronica De Rwason Nivel Inicial
15 septiembre, 2026 a las 16:56 #30083Nora Veronica Garcia
ParticipanteNora Veronica GarciaEn los años 80, en aquel pequeño jardín privado de Esquel donde todos vestíamos guardapolvos celestes, el sonido del piano resonaba suavemente entre las paredes, invitándonos a subir las escaleras que no llevaba a su casa , un patio con cesped y un tobogán. Allí, la calidez incondicional de la docente Silvia —quien nos abría el corazón junto a sus propios hijos y nuestros compañeros— creaba un ambiente de pura paz y serenidad donde la confianza mutua permitía que el aprendizaje no fuera una obligación, sino un acto vivo de amor. Esa huella tan profunda y afectiva vivida en la infancia fue el verdadero germen que, casi sin darme cuenta, moldeó mi deseo de ser docente, mi vocación y me convirtió en la docente que soy hoy. Garcia Nora Veronica De Rwason Nivel Inicial
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